El concierto de Extremoduro del pasado viernes en Aranda de Duero (Burgos) se vió envuelto por la polémica.

Extremoduro consiguieron congregar en el Recinto Ferial Permanente (un espacio abierto) a unas 5.000 personas. El concierto comenzó con toda la normalidad, no sin un saludo a los presentes para olvidar: “Buenas noches a todos menos a los que están ahí sentados”.

Y es que parece que a Robe no le sentaba muy bien que en las inmediaciones del recinto hubiese unas 30 personas viendo el concierto sin haber pasado por taquilla. La polémica comenzó cuando tras tocar tres temas decidieron parar el concierto hasta que la Policía Local y la Guardia Civil desalojaron a esa treintena de personas.

El parón se prolongó durante 40 minutos, tras los cuales volvieron al escenario. Robe reanudó su presencia en el escenario justificando su actitud en la defensa de los derechos de los artistas y de los que habían pagado su entrada para ver el directo. Esto crispó aun más al público. Más de 300 de los asistentes, que habían pagado su entrada, abandonaron el recinto para situarse en el lugar donde se encontraban los desalojados.

Esta postura debió enfadar aun más a Robe, el cual volvió a parar el concierto durante 40 minutos. Luego regresó e interpretaron todos los temas previstos, pero sin pausas, para no escuchar las críticas.

La cosa pudo ser mucho peor, ya que se lanzaron objetos al escenario, y se destrozaron vallas. Por suerte la cosa no acabó peor, en el que fue, sin duda, un día para olvidar.